viernes, 9 de julio de 2010

Sentada en la penumbra

Estaba quieta,
muy quieta y callada,
sentada en la oscuridad.

Me miraba.

Sin sonreír,
sin nostalgias antiguas
ni reproches,
sin una sola mueca,
me han atrapado sus ojos,
durante un trecho largo.
Sin emitir un juicio innecesario,
como si siempre hubiera estado
observando.

Quizá no tenga nada que decir.
Nada,
después de tanto.

Pero hoy,
sentada en la penumbra,
_ sin saber desde cuándo_
me ha permitido ver,
la vida
(mi vida)
que me estaba mirando
            ... y esperando.

4 comentarios:

  1. SENTADO EN LA PENUMBRA, PASARÉ UNA AGRADABLE VELADA CONTIGO Y CON TU SILENCIO...¡ME GUSTA TU BLOG!

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  2. Hay silencios y silencios... y como éste no es de los que duelen, compartirlo se convierte en una bonita práctica :)

    Muchas gracias, Manuel. A mí me gustan tus visitas, tus blogs... ¡y los mil y un cuentos que tenemos por delante!

    Un beso

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  3. Y no hay que dejarla que se despiste, ya que nos mira a los ojos y nos reta al encuentro, habrá que darse a la aventura y propiciarlo, sin más motivo o razón. Hay que resistir la vida y no resistirse a ella.

    Me gusta ese desdoblamiento, ese pasar de la inmovilidad a la acción y, además, que lo que nos empuja es siempre una reflexión en el decorado de una soledad que conculca los aciertos, porque la inercia de nuestro pensamiento acaba por detenerse en el punto donde nos quedamos, cara a cara, con nuestros propios silencios.

    Suave contundencia la de tu poema.

    Un beso, Deaire

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  4. A veces, mucho más pendientes de otros que de nosotros mismos, se nos olvida, se nos despista al menos, que nuestra vida llevaba un largo rato ahí, agazapada, observando ¡y esperando! No hay que despistarse, no, porque no sabemos cuántas treguas, ni cuantas oportunidades está dispuesta a darnos...

    Quizá mucha gente lo entiende, pero ni siquiera todos los que lo entienden, lo comprenden; ni aun cuando escuchamos de sus propios labios su inconformidad, ven claro, hasta el punto de llevarlo a sus propias vidas, eso que acabas de decir: "Hay que resistir la vida y no resistirse a ella"

    Así es que sí, cuando nos vemos cara a cara con nuestros propios silencios, sobre todo después de un periodo de despiste, lo mejor es hacerles caso, aunque aparentemente, no tengan nada que decir. Hay silencios que lo dicen todo.

    Un beso, Vaga_mente :-)

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