domingo, 22 de agosto de 2010

No siempre

No siempre está mi vida agazapada en estas letras. A veces son los sueños, o las fantasías los que asoman entre ellas y me esconden las cosas o las cambian de sitio. O ponen un objeto, donde no había nada, y resulta ser un reloj robado en un anticuario de Madrid, a esas horas en las que el sol y el calor aprietan, y amordazan los ojos mudos del dueño, ya vejete, que dormita.

No quiero saber, por tanto, ni rendir cuentas, de ese reloj que no me pertenece. Salga de aquí la Policía o detenga, si puede, a los artífices de tamaña osadía. Pero ya les adelanto que va a ser misión difícil, pues acostumbran a poner cara de santos y acusarse unos a otros. O a mí misma, que suelo hablar en primera persona, por aquello de dar mayor impacto; o subirme a lomos de una cita de los que ya llevan un trecho recorrido y saben espolear mis pensamientos.

No publico aquí mi vida, ni mi muerte. Ni quisiera, si así fuese, plañideras en mi entierro. Recojan las penas, los cirios, los pañuelos y no olviden llevarse los consejos que han dejado caer entre las sillas.

Disculpen, o no, mi antipatía aquellos que no vean sus comentarios publicados. Han de entender que hay otro tipo de sitios para eso. Aquí, sólo letras.