martes, 1 de enero de 2013

A (Happy) New Soul


[...]

¿Recuerdas cuando, siendo muy niño, el mundo te parecía más grande y luminoso, y el tiempo se dilataba a tu antojo? Entonces no sabías qué rostro tenías. A tus ojos les bastaba con beberse el Universo.

Los días de tormenta, salías al balcón para que las tibias gotas de lluvia pudieran tocarte. Luego mirabas el cielo, dejando que la explosión del trueno te envolviera y elevara hasta el punto exacto donde el relámpago había roto, y una energía sin nombre te unía al alma del temporal. 

Todo ello, en medio de una calma y una paz que te pertenecían. Era tu manera de mezclarte con la vida [...]



Feliz 2013